Oracion a Dios y a la Virgen Maria y a Jesus

Salmo 8 para alabar la grandeza de Dios

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espiritu Santo, Amén…

Iniciamos rezando la oración a San David de Jerusalén  y continuaremos con el salmo siguiente:

 

SALMO VIII

 ¡Oh Señor! Señor nuestro y poderoso,
¡qué admirable, magnífica y excelsa
es la gloria brillante de tu nombre
sobre todas las cosas de la tierra!
¡Qué elevada, sublime y majestuosa
es tu grande inmortal magnificencia!
¡y qué hombre podrá nunca describirla,
si á los cielos excede y los supera!
De la boca sencilla de los niños,
cubierta de candor y de inocencia,
y de los labios mismos que comían
sacaste tu alabanza mas perfecta.
Esto lo hiciste por tus enemigos,
y para hacerles ver con evidencia
que tú los destruirás, pues que tenaces,
á pesar de esta luz , tanto se ciegan.
Mas yo veré los cielos luminosos,
que fueron obra de tu mano excelsa,
las estrellas, la luna y demás astros
que tú formaste, y el espacio pueblan.
¿Qué es el hombre, Señor, que en su regalo
tan atento y solícito te muestras?
¿qué es el hijo del hombre, pues que le haces
objeto de tu amor y tus ideas?
Poco inferior al ángel le formaste,
llenándole de gloria, y de las prendas
de la naturaleza y de la gracia,
es tu hechura mejor sobre la tierra.
Todo se lo pusistes; en la mano,
todas las cosas á sus píes sujetas,
las ovejas, los bueyes y los otros
vivientes brutos que los campos llenan.
Los pájaros que el aire hermosos talan,
los peces que del mar surcan las sendas,
y en fin le diste cuantos animales
la tierra y mar en su confín encierran.
¡Oh Señor! Señor nuestro y poderoso,
¡qué admirable, magnífica y excelsa
es la gloria brillante de tu nombre,
sobre todas las cosas de la tierra.