oracion a Dios para el Dia Domingo

Oraciones a Dios para bendecir nuestra vida y a nuestros seres queridos para el día Domingo

Tóma un momento para escuchar la pequeña voz silenciosa de Dios dentro del ajetreo del día que ha comenzado. Encuentre un lugar tranquilo donde pueda disfrutar de preciosos momentos de paz en la presencia de Dios. Siéntese tranquilamente y escuche los sonidos del mundo que le rodea, tanto en el exterior como en el lugar donde se encuentra. Respira despacio y descansa en la presencia de Dios.

Los catolicos cristianos rezamos los domingos en celebración de la resurrección de Jesucristo. Es muy importante recordar, sin embargo, que la adoración dominical no está ordenada en la Biblia, y que el domingo no ha reemplazado al sábado y se ha convertido en el sábado cristiano. Mientras que el Nuevo Testamento describe a los cristianos que se reúnen y adoran los domingos, en ninguna parte dice que el domingo ha reemplazado al sábado como el sábbath. El punto clave en todo esto es que no debemos limitar nuestra adoración a ningún día en particular de la semana. Debemos descansar en el Señor cada día. Debemos adorar al Señor todos los días.

Oración para la Mañana del Domingo

¡Eterno, todopoderoso Dios y Padre! Te alabo y te agradezco de todo corazón, que con tu gracia, por tus santos ángeles, me has preservado de todo daño y peligro en cuerpo y alma, durante la noche pasada y todo el tiempo anterior; y te ruego de todo corazón que me perdones todos mis pecados con los que te he ofendido, y que ilumines mi corazón con tu Espíritu Santo, para que pueda crecer y aumentar diariamente en tu conocimiento.

Concédeme gracia también, para que yo pueda, durante este día, evitar todo pecado y vergüenza, y ser encontrado en Tu divina voluntad, para que pueda caminar de tal manera que pueda ser preservado de todo mal, pueda siempre y constantemente guardarte en mi corazón y pensamientos, y cuando el tiempo de mi partida se acerque, concédeme que pueda dormir en el verdadero conocimiento de Tu amado Hijo Jesucristo, para una vida bendita y eterna. Amén.

Oración a Dios antes de entrar a la Misa del Domingo

¡Misericordioso Dios y Padre! Tú ves que por mi naturaleza depravada no me deleito en tu palabra, y que permito tan fácilmente al diablo, a mi propia carne y sangre, a los hijos del mundo, a los falsos maestros y predicadores y a otras causas triviales, que me alejan de ella, y que soy demasiado indolente y descuidado para escuchar y preservar tu palabra. Por lo tanto ahora te ruego, oh Dios eterno, perdóname esta mi indolencia innata, y me das un corazón dispuesto y apto para escuchar y meditar sobre Tu palabra. Despierta en mí un anhelo tan ferviente que pueda tener un deseo después de la leche sincera de la palabra divina, como niños recién nacidos.

Ayúdame, para que pueda encontrar mi mayor deleite en tu palabra. Que no haya nada en este mundo más querido para mí que Tu palabra; que la ame más que el oro y todo el oro fino, y que la considere siempre como mi mejor tesoro. Y como yo, ¡ay! he vivido para ver el tiempo que tu amado Hijo mismo predijo, para que los falsos Cristos se levantaran y hicieran maravillas, para que, si fuera posible, aun los elegidos fueran engañados, te ruego que me defiendas con gracia y me protejasen del error y de la falsa doctrina. Guárdame en tu verdad, porque tu palabra es verdad, para que me aferre a lo mismo que la verdad celestial, y permanezca firme en ella hasta la muerte. Concede esto por el honor de Tu santísimo y bendito nombre. Amén.

Oración a Dios para la tarde del Domingo

Señor, Dios todopoderoso y Padre celestial, te agradezco de todo corazón por toda la bondad y los beneficios que me has mostrado hoy tan amablemente, al defenderme del mal y preservar mi salud. Y yo, tu querido hijo, te ruego además que me guardes misericordiosamente en tu sola palabra salvadora hasta mi último aliento, e ilumines mi corazón con tu Espíritu Santo, para que pueda saber lo que es bueno o malo.

Y quieres borrar el recuerdo de todos los pecados que yo he cometido hoy a sabiendas, también de mis pecados secretos, y concederme esta noche un descanso cristiano, para que pueda levantarme de nuevo fresco y con salud, para tu alabanza. Ayuda también, querido Padre, para que pueda comenzar una nueva vida, bien agradable a tus ojos, para la salvación de mi alma, en Jesucristo, tu querido Hijo, nuestro único Auxiliar. Amén.

Oración a Dios para la noche del Domingo

Te adoramos y alabamos, Señor Dios, Padre del cielo y de la tierra, porque nos has provisto tan generosamente en este día no sólo con nuestro pan de cada día para alimentar el cuerpo, sino también con el alimento celestial de tu palabra para nuestras almas. Concédenos, oh Dios fiel, que permanezca en nuestros corazones y produzca mucho fruto para tu honor y nuestra salvación. Oramos también tu bondad paternal para que no nos prive de tu palabra pura y ministerio; y que no nos visites los pecados con los que hemos profanado este día, sino que los perdones según tu gran bondad, y por los amargos sufrimientos y la muerte de tu amado Hijo Jesucristo.

Pero mientras se acerca la noche de este mundo, y el día está muy ocupado, concédenos la gracia de tu Espíritu, para que podamos vigilar constantemente, y, con fe viva, amor ardiente, esperanza firme y un caminar y comportamiento santos, esperar por esa esperanza bendita, y la gloriosa aparición del gran Dios y Salvador Jesucristo, cuando venga a juzgar a los vivos y a los muertos, para que entonces podamos recibirlo de una manera digna y con gozo, entrar con Él en la vida eterna, y celebrar con todos los elegidos el sábado sin fin.

Ten piedad, oh Señor, de toda tu Iglesia cristiana, y libera a tu pobre rebaño perseguido de toda opresión, burla y tiranía, conforta a todas las conciencias inquietas y turbadas por el verdadero consolador, el Espíritu Santo, y envíanos a todos tu paz por medio de Jesucristo, nuestro Intercesor y único Mediador.

Y finalmente, este día, y todo el tiempo que nos queda de nuestra vida mortal en este valle de lágrimas, seamos encomendados a tu bendición paternal y a tu protección divina; y que tus santos ángeles guarden el cargo sobre nosotros, para que el malvado no tenga ningún poder sobre nosotros. Amén.