Oracion a Dios para celebracion de cumpleaños

Oración para dar Gracias a Dios al celebrar un cumpleaños o aniversario

Al celebrar este cumpleaños, toma un momento para pensar en lo asombroso que es el regalo de la vida. Un cumpleaños es una oportunidad para elevar a alguien con nuestras palabras de alabanza y aliento, y dar gracias por ellos. Es una oportunidad para abordar las decepciones del pasado y orar por su futuro. Un día de “nacimiento” es especial, porque todos somos únicos, valiosos y queridos. ¡No hay nadie en la tierra como tú! Qué asombroso es eso! ¿Por qué no aprovechar esta oportunidad para decir algunas palabras sencillas desde el corazón como “Te amo” y “Te agradezco tanto en mi vida”? ¡Un feliz cumpleaños no es mucho más feliz que eso!

Oremos al Señor para bendecir este momento tan especial de nuestras vidas:

Señor mío y Dios mío, en Ti vivo, y me muevo, y tengo mi ser, Tú eres mi estancia en la vida y en la muerte. Te alabaré, porque estoy temerosa y maravillosamente hecha, maravillosas son tus obras, y que mi alma conoce bien. Me cubriste en el vientre de mi madre; mis bienes no te fueron ocultados cuando fui hecho en secreto, y curiosamente trabajé en las partes más bajas de la tierra. Tus ojos vieron mi sustancia, aunque imperfecta, y en tu libro todos mis miembros fueron escritos, los cuales fueron formados en forma continua, cuando aún no había ninguno de ellos. Hoy recordaré el día de mi nacimiento, que es el comienzo de mi vida temporal y espiritual, cuando fui llevado al Santo Bautismo, y me reconcilié con mi Dios, y fui limpiado por el Agua en conexión con la Palabra, cuando mis pecados fueron quitados y el Espíritu Santo me fue concedido; por todo lo cual te doy gracias y te alabo. Te alabo, oh Dios, mi Creador, porque en este día me has sacado del vientre de mi madre, aunque con dolor y aflicción.

Te agradezco que me hayas traído a un lugar donde Tu nombre es conocido correctamente, Tu santa Palabra enseñada en toda pureza, y que yo esté así capacitado, bajo Tu guía, para llegar a la fe verdadera y viva. Te doy gracias, oh Señor Jesucristo! por todas las bendiciones con las que con frecuencia te has acordado de mi cuerpo y de mi alma, desde la hora de mi nacimiento hasta el tiempo presente, ya que no sólo nutriste y preservaste mi cuerpo, sino que de diversas maneras protegiste mi vida temporal por medio de tus santos ángeles, que siempre contemplan el rostro del Padre en el cielo, y diariamente me provees con abundante alimento y vestiduras, pero, sobre todas las cosas,

Tú me has otorgado a través de Tu Palabra, dones espirituales e imperecederos, y me has asegurado en el Santo Bautismo, el baño de Regeneración, que he sido hecho una nueva criatura y he llegado a ser el primogénito de Cristo Jesús; Tú has perdonado todos mis pecados, y me has bendecido con el don del Espíritu Santo y me has hecho heredero de la Vida eterna; y aunque a menudo, por la debilidad de mi carne, o sin querer, he abandonado a mi Dios y olvidado Sus mandamientos, y he cometido más de setenta veces siete terribles pecados contra Dios en el Cielo y contra mis semejantes en la tierra, ¡aún así no lo hiciste, oh Señor Jesús! entra en juicio con tu siervo, y visítalo con un castigo inmediato y merecido.

Oh Dios, Espíritu Santo, qué vida tan vergonzosa he llevado hasta ahora! Cuántas veces y en cuántas ocasiones he tropezado en mi caminar cristiano, y me he vuelto culpable de pecados grandes y atroces! Pero Tú, oh Dios, Espíritu Santo, has buscado con la misma frecuencia a las ovejas perdidas, y me has traído de nuevo por el camino de la rectitud, y me has santificado, consolado y guiado. Tú me has preservado en mi puesto, y has restringido al diablo y evitado una multitud de peligros corporales y espirituales en los que yo hubiera perecido hace mucho tiempo, si no hubieras estado a mi lado. Oh Santísima Trinidad! Hay un tiempo para nacer; ayúdanos con gracia a todos los frutos del vientre y danos, un cumpleaños gozoso, el perdón de los pecados y la vida eterna.

Concédeme que hoy pueda pasar mi cumpleaños, como también todos los días futuros de mi vida, sin cometer pecados mortales, y que pueda tomar conciencia de mi humilde nacimiento y de mi miseria por naturaleza. Tú me concedes las bendiciones de la salud y la vida hasta que se alcance la meta. Concédeme paciencia para soportar todas las aflicciones y sufrimientos. Consuélame en todas las desgracias y angustias. Perdóname diariamente mis pecados y concédeme que así pueda continuar firme en la salvación de mi alma, y que pueda, en la fe verdadera y salvadora y con una buena conciencia, servirte a Ti hasta el fin, a través de Jesucristo. Amén.