Oracion a Dios y a la Virgen Maria y a Jesus

¿Dios perdona nuestras ofensas?

Ahora estás a punto de meditar en la quinta petición del Padre Nuestro. Le pides a nuestro Señor que perdone tus pecados con la condición de que perdones a aquellos que te han herido. A veces puede que uno de sus compañeros lo cruce o lo lastime, de alguna manera. Trate de olvidar la lesión para que pueda perdonar más rápidamente al agresor. Dios no te perdonará si hay alguien que no haya sido perdonado por ti. Nuestro Señor oró en la cruz por los que acababan de clavarlo en ella.

Considera cuánto sufrieron todos los santos por sus enemigos. Apenas has leído la vida de uno de ellos que no sufrió de otros. San Estanislao sufría persecuciones diarias por parte de su propio hermano y por fin se vio obligado a huir de él. Pero este mismo hermano se convirtió y se convirtió en un hombre muy santo; puede ser que su conversión fue obtenida a través de las oraciones de Estanislao.

San Vicente de Paúl fue falsamente acusado de robar dinero de un cajón. No buscó ninguna venganza, así que Dios probó su inocencia, porque el verdadero culpable reconoció su culpa en su lecho de muerte. Mientras eres joven, aprende a superarte a ti mismo perdonando las pequeñas ofensas y Dios te bendecirá aquí y en el futuro. Examina si has sido vengativo en pequeñas maneras y resuelve con la gracia de Dios devolver el bien por el mal.

A veces puede estar ansioso por saber si realmente perdona o no. La sensación de indignación a veces te molestará aunque luches contra ella. Pues bien, si no buscas ningún medio de herir a la persona de palabra o de obra, si estás dispuesto a mostrarle cualquier acto de bondad en tu poder, si rezas por ella, si no te niegas a hablar con ella, todos estos son signos de tu perdón.

Perdonar a una persona no significa que usted debe exponerse a ser constantemente molesto o herido por esa persona. Tratar de escapar de estas personas es perfectamente legal y a menudo necesario. Trate de ver si hay alguien a quien no perdone de corazón y prometa ahora por amor a nuestro querido Señor que le perdonará plenamente y que se proponga mostrarle a esa persona algún acto de bondad.