7 Partes de un rezo a Dios

7 Cosas que no pueden faltar durante nuestras oraciones a Dios

Oremos todos los dias para dar gracias á Dios, se debe suponer que las mercedes que todos los hombres habemos recibido y contínuamente recibimos de la liberalísima mano del Señor son innumerables y casi infinitas, pues todo lo que somos y todo lo bueno que tenemos son dones suyos. Esto nos obliga á ser agradecidos y reconocerlos de quien los dió, y alabarle y servirle por ellos con humilde sentimiento de nuestra pequeñez y bajeza, y de la alteza y soberana majestad del Autor y fuente manantial de tan grandes bienes. El principio de este conocimiento consiste en conocer que estos bienes no son nuestros ni de nuestra cosecha, sino que son dádiva de la larga benignidad de Dios, y loarle y ‘glorificarle y servirle sin cesar por ellos, considerando más el afecto de suavísimo Padre con que nos los daJ y el fin porque nos los da, que es nuestra bienaventuranza, que la grandeza ó utilidad de los mismos dones que nos da.

Porque así como la ingratitud es la raiz y fundamento de todos los males espirituales, y un aire cierzo abrasador que seca la fuente de la misericordia del Señor, como dice San Agustin, así el que es agradecido por la gracia que recibió merece que se le hagan nuevas gracias, y que se cultive y se siembre de nuevo la tierra que respondió á su dueño con fruto de bendicion. Entre los beneficios generales que todos los hombres habemos recibido, son la muchedumbre, variedad, hermosura y utilidad de todas las criaturas corporales que Dios crió para nuestro uso y servicio: el sol y la luna, y las estrellas, el cielo y los elementos, y todo lo que de ellos se compone, y e tá sujeto y, como dice el Real Profeta David, debajo de los pies del hombre. Demas de esto el sér de nuestra alma tan e.·celente tan sublime y tan capaz, y criada á su semejanza é imágen, es un singularísimo dón del Señor, y mucho para estimarse y agradecérsele, pues ninguno de nosotros ántes que tuviese el sér que tiene le pudo merecer, ni supiera ó se atreviera á pedirle al que con tanta liberalidad de suyo y sin ser rogados le dió.

Pues ia guarda de los ángeles tambien es beneficio general y comun de todos lo hombres, pues á todos y cada uno de ellos exceptuando á Cristo nuestro Redentor (que por ser Rey de todos los ángeles no tuvo necesidad de ángel que le guardase), en saliendo del vientre de su madre y comenzando á gozar de los aires de vida, se le da un Angel de guarda para que sea su ayo, guia, maestro y defensor en cualquier tropiezo y mal encuentro del comun enemigo.

Ademas del repartimiento y concierto de vida, y de las oraciones que debemos decir oyendo Misa, es necesario que tambien tengamos otros piadosos ejercicios para orar y meditar y alabar al Señor, y pedirle su favor y gracia. Estos ejercicios se dividen en siete partes, segun la materia de los mismos ejercicios, y conforme á ellos van las oraciones repartidas en siete órdenes ó clases:

1. DAR GRACIAS A DIOS POR LO QUE TENEMOS

La primera es para hacer gracias á nuestro Señor por los beneficios que habemos recibido y contínuamente recibimos de su mano; porque así como Dios es liberalísimo en hacernos bien, así es celoso de su gloria, y quiere que se lo agradezcamos; y á nosotros nos conviene hacerlo así porque no se seque por nuestra ingratitud la fuente de su benignidad para con nosotros. Pero porque somos flacos, y por nuestra miseria, caemos en muchos y graves pecados.

2. PEDIR PERDON DE NUESTRAS CULPAS

Tras la primera parte, que es para hacer gracias, se pone la segunda, que es para pedir perdon de nuestras culpas; lo cual debemos hacer toda la vida y en todo tiempo, pero especialmente cuando nos confesamos y comulgamos.

Y porque no basta orar por los pecados pasados si no procura mas de enmendarlos, y no caer más en ellos ni en otros, y esto no lo podemos hacer sin la gracia divina (como se dijo arriba), para impetrar esta gracia se sigue la tercera parte.

3. 7 ORACIONES CONTRA LOS PECADOS CAPITALES

Siete oraciones en que se pide la victoria de los siete pecados capitales (que son las raices en que se sustentan otros muchos), y las siete virtudes á ellos contrarias. Y porque la fuente de la gracia es Jesucristo nuestro redentor, cuya vida y pasion sacratísima debemos meditar y tener siempre presente, y con los merecimientos de ella pagar al Padre Eterno lo que le debemos por sus beneficios y por nuestros pecados, y alcanzar espíritu y fuerzas para no caer más en ellos.

4. LOS MISTERIOS DE JESUS

Se pone aquí la cuarta órden de oraciones, que son de las principales fiestas y misterios del Salvador.

5. ORACIONES A LA VIRGEN MARIA Y SANTOS

van aquí muchas oraciones de las festividades de la Vírgen, de los ángeles, de los apóstoles, mártires y de todos los escogidos de Dios para pedirles su favor y patrocinio, para alcanzar más fácilmente lo que deseamos por la intercesion de la Reina de los ángeles nuestra Señora y de todos los santos y cortesanos del cielo,

6. HABLAR CON DIOS SOBRE NUESTRA VIDA Y PROBLEMAS PERSONALES

La sexta servirá para varios casos y acontecimientos, á los cuales nuestra vida está sujeta, y conviene que el alma tenga su particular socorro en su particular necesidad.

7. PEDIR POR NUESTRA ALMA AL FINAL DEL DIA

Finalmente, por ser la muerte el paradero de nuestra vida, y la puerta ó de nuestra bienaventuranza de nuestra eterna perdicion (porque en el estado que nos tomare en este seremos juzgados), por fin y remate de esta ocasión, se ponen en la séptima y última parte,  algunas oraciones para pedir á Dios buena muerte; pues siendo tal, nos será principio de bienaventurada y gloriosa y sempiterna vida.

¿Pues qué diré de la vida y pasion del Señor, que por las entrañas de su infinita bondad y piedad murió por todo el linaje humano, y por cada uno de nosotros tan enteramente como si por cada uno solo muriera? Y aunque los paganos é infieles no conocen ni estiman (por su ceguedad) este inestimable beneficio, pero no por ser un hombre ciego deja el sol de esparcir sus rayos y alumbrar con su resplandor á todos, y ser y llamarse luz del mundo. Pues los cristianos, á quien ha alumbrado esta nueva luz, y que reengendrados y lavados con el agua del santo Bautismo, é incorporados en el Señor, somos miembros del cuerpo místico de la santa Iglesia, cuya cabeza es Jesucristo, por dos títulos le debemos dar gracias: el uno, por haber derramado su sangre por nos; y el otro por habernos dado la fe y creencia de este tan alto beneficio, sin la cual no nos aprovechara su vida y pasion. Y no ménos porque habiendo caido en muchos pecados despues que en el Bautismo nos vistió de la estola de la inocencia, y vivido por ventura muchos años como si no hubiera Dios, tuvo por bien de mirarnos con ojos de piedad y reducirnos al camino de la vida. Para hacer gracias al Señor por cada uno de estos beneficios (que son los principales que recibimos los cristianos), se ponen aquí algunas oraciones, las cuales podrá rezar el cristiano lector á sus tiempos y horas más desocupadas, procurando repartirlas por los días de la semana para no cansarse, y rezarlas con atencion y consideracion, porque de esta manera será más gustosa y fructuosa su oracion.